Hace poco te había dejado con el suspenso de a dónde me fui después de Singapur. Ese día tenía pasaje para volver a Indonesia, pero en la parada me dio la locura y decidí que quería ir a otro lado. Ya sabía que me quedaba poco tiempo en Asia, y preferí no perderme otras cosas.
Así cambié el rumbo hacia Tailandia, con la idea de llegar a Camboya. A Camboya llegué, y de eso te contaré pronto. Pero entre esas idas y vueltas, entré a Tailandia cuatro veces, y cuando pude visité algo.
Después de siete semanas en Yogyakarta – que no tiene grandes playas – me fui derecho a Hat Ton Sai, una playita tranquila en el sur. Como de costumbre, elegí una playa que mirara casi directo al oeste, para poder sentarme con mi cerveza y celebrar el atardecer. Pero el ambiente en Ton Sai era un poco embole, porque resulta que está rodeado de paredes naturales bien verticales, y el único motivo por el que la gente va – y de lo único que se habla todo el día en todos lados – es de escalarlas. Al menos había una señora que hacía un curry masamán increíble. Esta receta, muy parecida a la que me enseñó Sol en 2001, es una de mis favoritas.
Luego de unos días de poca vida social, porque de sogas sé muy poco, decidí saltearme casi todo el país y caer en el norte, en Chiang Mai, que se promociona como capital cultural de Tailandia. Ahí tuve suerte y divagando por las calles encontré uno de los mejores hostels que conozco en Asia. Una casa vieja donde viven tres amigos estudiantes – y vagos – y que hospedan a viajeros en sus tres habitaciones libres. Con ellos pasé más o menos una semana saliendo a comer a los mercados y tomando los económicos – y no muy de calidad – aguardientes locales. Por suerte estos del hostel son unos colgados y no tienen ni sitio web ni los conoce nadie, así que el lugar se mantendrá con onda por un tiempo. Si te interesa ir, avisame y te contacto.
Ya a pocos días de navidad se me acabó la joda en Chiang Mai y me tuve que ir a Bangkok a encontrarme con el inquieto de Andrew. Bangkok no tiene mucho de especial. Es grande, olorosa, calurosa y viciosa, como típica capital asiática. Rápido nos rajamos en tren a Koh Samui, para pasar las fiestas en la playa.
Año nuevo cayó casi justo en luna llena, así que tuvimos la “famosa” Full Moon Party en Koh Phangan. Unas 30.000 personas totalmente en pedo, libres en la playa yendo de un bar a otro, y perdiéndose en un mar de gente que después de la 1 de la mañana era muy difícil de entender. El show de fuegos artificiales fue lo que esperaba de esta parte del mundo. Un exceso de pirotecnia de tamaño desmedido, de bajo costo, y con cero medidas de seguridad. El resultado fue bastante divertido de ver, de lejos. Espero que no haya habido ningún muerto.
Pocos días después, como sabrás, cumplí 30. Para festejar nos fuimos a Laos a comer una pizza. Bueno, teníamos otros planes pero nos fallaron, así que quedó como paseo de cumpleaños.
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=) Te quiero, como quiero deambular por ahi… siempre digo q uno tiene la vida q elige, quiero los recursos ahora!
que bueno que me sigas tuteando, crei que estabas enojado.
Las fotos hablan solas,congratulations!
Yo siempre estoy enojado, y en contra.
bien juan! bien…sigue asi adelante!!
estoy deslumbrado con tus fotos y relatos.
abrazo grande
¡Gracias seño!
Buenas fotos chapa!!! Una critica: pocas fotos para tantos lugares en los que has estado ja. Abrazo. El publico quiere mas.
Elias razón,pocas fotos….