¿Ya encontraste una filipina? No fue la primera vez que me lo preguntaron, pero este tachero, originario de Mindanao, fue más insistente. Yo presento chica. No, no money. ¡Buena chica! Si gusta, te casás. La conversación típica en Manila siempre terminó, después de 4 o 5 intercambios de palabras, en esta pregunta. Siempre antes de preguntarme si me gustaba Filipinas.
Parece ser que los productos de exportación de Filipinas no son ni bananas ni ananases, sino trabajadores, y esposas.
Manila
Manila es un caos. Es un caos asiático, pero además tiene toda la herencia de colonia española, y pareciera que los dos tipos de descontrol y desorden no sólo se mezclan, sino que se suman.
Según un noruego viejo, que lleva 12 años viviendo en un hostel en el centro – haciendo no sé qué junto a su asistente mexicano – en este país no hay regla que valga, no hay nada que no se pueda arreglar de alguna forma, y no hay nada que no puedas hacer, porque a nadie le importa. Según él, es una de las cosas que hace a éste el mejor país del mundo. No le quise preguntar mucho más a qué se dedicaba después de eso.
Para ver no hay mucho. La vida nocturna parece girar alrededor de bares de karaoke, casas de masajes y tenedores libres 24hs – todos incluyen servicios extras, y opcionales, brindados por chicas locales. Encontré 2 bares más chicos con un poco de onda, y pude ahí disfrutar unas cuantas cervezas, que alegremente rara vez pagué más de 1 dólar US.
A nivel tour, hay edificios españoles coloniales; restos de la vieja ciudad amurallada desde donde se dibujó la vida en el resto de las islas. Un par de parques y mercados un poco turbios completan el tour básico de la ciudad. El resto son shoppings; un poco un recuerdo de Singapur, con todas las boutiques de marcas que encontrás en todos lados y que no me hacen falta.
Banaue
Cuatro noches en la ciudad fueron dos noches de más, así que cuando me despabilé me tomé el micro directo a Banaue: 400km en 9hs, con una parada para cenar.
Incluso el clima fue un cambio. Ya en las montañas, resultó útil el único sweater que había guardado por las dudas. El pueblo es muy chico, no se consiguen muchos productos frescos que no vengan de las quintas locales, y no hay mucha estructura de nada.
El motivo para ir son las terrazas para cultivo de arroz construidas por los Ifugao más o menos hace 2000 años. Al día de hoy se siguen usando y manteniendo no sólo porque son patrimonio de la Unesco y esas cosas, ni porque llevan turistas, sino porque le dan de comer a muchas familias locales. Según me explicaba el chofer de la taxi-moto (con sidecar), la familia que se ocupa de cuidar una terraza, se queda con el arroz que produce.
El Nido, Palawan
El Nido es donde me ablandé, me copé con Filipinas y decidí que voy a volver. Este pueblito de 5000 (y pico) habitantes, es el típico lugar que me gustaría guardar como un secreto y que no lo encuentre nadie más. Pero es inevitable; figura en la Lonely Planet, y en los últimos 15 años pasó de no tener electricidad, a tener hoteles con mostrador en inglés, francés y alemán.
De todos modos, sigue siendo muy tranquilo. Hay una sola calle principal, en la que encontré un día la “Cantina de Mami”, donde la mismísima Mami en persona sirve platos típicos filipinos, siempre a 1 dólar. Como estuve en época de lluvias, me pasé muchas tardes sentado ahí, probando cosas y aprendiendo de los locales, tomando ron, jugando a las cartas, y hasta celebrando el cumpleaños de 5 de la hija de una de las ayudantes de Mami. El cocinero – Daddy – evidentemente entiende de lo que hace pero, según cuenta Mami, le tienen que esconder la botella hasta que termine de preparar todo, porque sino hace cualquiera.
Aunque lo disfruté muchísimo, la atracción de El Nido no es el pueblo, sino las veintipico de islas que lo rodean, todas muy chiquitas, una más perfecta que la otra. La onda es tomarse un bote (bangka), que te lleva todo el día pasando de una isla a la otra, haciendo snorkel, o relajo al sol, a gusto. Realmente me es imposible decidir cuál de las que visité me gusta más.
De fiesta en Boracay
Después de casi dos semanas muy relajadas en El Nido, me tocaba socializar un poco con otros viajantes y turistas. Boracay es el lugar más visitado de Filipinas, y está clarísimo por qué. Comparado con otras playas populares, sigue siendo muy chiquito y relajado (aunque un bardo al lado de El Nido), y la isla es un típico paraíso de postal. La playa es de arena blanca con agua turquesa perfecta, y sorprendentemente se mantiene así a pesar de que hay unos 50 restaurantes y otros tantos hoteles a metros del agua.
Me hice de un grupo bastante piola, y pasé 3 días muy tranquilos. Creo que el día más buena onda de mi viaje – hasta ahora – lo tuve ahí, una tarde que arreglamos para que nos lleven a pasear en un velerito, 3 horas, dando la vuelta a toda la isla y volviendo a la playa principal justo al atardecer. Éramos 4 nomás, todos amigos. Encima, nos costó menos de 15 dólares en total, más la obligatoria botella de ron que aporté yo, para asegurar la buena suerte en el mar.
El resto
Pocos días me quedaron ya después de tanta playa, y los pasé entre Cebu, una ciudad no demasiado interesante, y Bohol, una isla con poca vida. Vi las Chocolate Hills, unas lomas muy redondas y un poco graciosas, y conocí gente interesante, tanto local como visitante, que me mostraron lugares que de otra forma no hubiera encontrado.
Sin dormir y con resaca, me encontró en Cebu el día de tomarme el avión a Singapur, con la promesa de encontrarme con mi tan dedicada colega en el estudio de la bebida, Lea.
Tags: arroz, Asia, Banaue, Bohol, Boracay, Cebu, El Nido, Filipinas, isla, Manila, montaña, Palawan, playa, Puerto Princesa, Sudeste Asiatico
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La verdad que está joya como redactás tus andanzas,q hijo leido tengo!!
Gracias gagá, no parece que esté tan leído últimamente, ya que hay un solo comentario acá…
Es que Gagá dijo “leido” no “comentado” jaja
Hombre! que lindo todo!!! que todo siga asi!!!
Besitos
CiS
ya estaba por putearte, haces espear mucho con las fotos! pero bueno la foto de los chochanes me mato asi que te salvaste.
alguna comida que valga la pena comentar al respecto? Esos chanchos me dieron un hambre!!! y eso que me comi un “sambuche de mondiola” con jamon, queso, lechuga y tomate terrible recien.
y por otro lado, algun instrumento bizarro? musica del lugar? existe eso ahi o solo karaokes?
cuidate y suerte.
PD. sigo pensando en los chanchos, LPM!!!!
Como que los chanchos no me coparon mucho, mmm demasiado muertos quizás. Pero las montañas de chocolate zarpadas, era al amanecer no? Como q captaste un momento justo, con la niebla, las nubes, copado. Muy.
Los chanchos estaban vivos, en viaje a la carnicería.
La comida de Filipinas la verdad que no tiene comparación con la que vengo encontrando en el resto de Asia. Lo más copado fue que por la influencia española, se pueden conseguir cosas más europeas. Así que me di el gusto de comerme unas pizzas, fiambres, queso y esas cosas, que en el resto de Asia ni existe casi.
no estaban durmiendo los chanchos?
El de la derecha no, tiene un ojo abierto y además me putió un poco. El otro ni idea.
…pobres chanchitos!!!!
Filipinas-Pilipinas-Philippines?
Hace un siglo que no te comento nada. Me encanta el nuevo sitio y me encanta leerte
Cambiaste el vodka por el ron? Me gusta más el Ron, no sé si te hará más o menos pelota que el Vodka, pero en fin
Espero que estés realmente bien y feliz (se te lee así!)
Las fotos siguen siendo alucinantes!
Te dejo un abrazo gigante!
Cuidate mucho!!!
Bar
Holas de nuevo, estaba desaparecido (en una isla, después te cuento).
emito, si, en Tagalog es Pilipinas, el resto ya sabés.
Bar, gracias, copado. Nunca cambiaré el vodka por el ron. Sólo en el mar tomaré ese aguardiente demasiado dulce para mi gusto. Beso.
i’m a filipino and i totally agree with you about the mess that is manila.. ‘coz you see, i’m from the highlands (baguio), it’s pretty close to banaue, and it’s good that you got to visit palawan, that’s one place that really great to visit and photograph.. very nice images here.. ;D
Thanks rian for the comment. I had a great time in Pilipinas and will be returning soon!