Mi jefe es un payaso
Hoy no es martes, ni sábado, ni lunes, ni abril, ni mayo. Últimamente los días se dividen entre soleados y nublados, porque estoy viviendo en la montaña.
Te venía contando con un poco de atraso, y ya seguiré donde dejé, pero ahora te quiero escribir sobre lo que estoy haciendo estos días. Un poco embolado, sin un mango y con un par de proyectos pinchados, me encontré un poco a la deriva en los Balcanes. Así que me mandé a hacer una que hace rato tenía ganas, laburar de voluntario en una granja orgánica, y aprender un poco de la vida de campo. A través de WWOOF, un sitio medio ladri que pone en contacto las granjas y los voluntarios – a cambio de unos 25 dólares – contacté a la gente de varios avisos en Croacia.
Rápido me contestaron Mira (croata) y Massimo (tano), y me cayeron bien, así que decidí venirme acá. Tuve mucha suerte, que me encontré con gente de primera, y con un pasado más que interesante. Massimo (o Lalo) laburó diez años en la fuerza aerea tana, y un día se rayó, vendió todo lo que tenía y se fue a viajar por el mundo. Después de grabar dos discos de hip-hop, o por ahí, terminó descubriendo su vocación de payaso y haciendo shows callejeros, incluyendo malabares y acrobacias. En esas vueltas conoció a Mira, que se dedicaba a lo mismo. Se casaron, tuvieron un pibe y se compraron este campo en uno de los puntos más altos de Istria. Es un lugar increíble, desde donde se ve casi toda la región.
Tienen unas 30 ovejas, dos cabras, gallinas, perros, y tres hijos. Completan el grupo este bizarro en el que terminé Marian (francocanadiense) e Ingri (noruega), dos pendejas que recién terminaron el colegio y antes de meterse en la rutina se mandaron a buscar un poco de aventuras por Europa.
El laburo es duro, nadie tiene demasiada experiencia – aunque hace tres años que tienen esta granja – y hay bastante desorganización. Pero le metemos muchas horas, ganas, y todos tienen la mejor onda, así que se lleva bien. Lógicamente, termino muerto, y poco tiempo me queda para ponerme con las fotos, y menos para la música, que era mi intención. Quizás a medida que me asiente más vaya encontrando mi espacio.
En la semana que llevo acá tuvimos un parto de dos corderos, uno muerto y uno vivo, construimos una ducha nueva y un cerco para el huerto y perdimos (y encontramos) las ovejas en el bosque unas cien veces.
Me estoy divirtiendo, y no tengo apuro, así que voy a seguir acá por un tiempo. Te mantendré al tanto. Mientras, estas son algunas de las cosas que vi – las pocas que tuve las pilas para fotografiar.
Tags: animales, Europa, granja, Istria, montaña
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Muy bizarro!…interesante…
No sería un grupo bizarro respetable si vos no estuvieras ahí! jaja
Está bueno Juan! la vida de campo es linda, simple, te despeja de mucho… Por lo menos a mi, eso me gusta (mi experiencia es en Salliqueló)… y encima vos en la montaña! muy bueno!
Entonces… pará… estás en Croacia nuevamente… y antes qué fue? yo ya me mareé! (o marié… de mareado! jaja)
Muchos besos!
CiS
Me encanta lo q hacés!! PPara mí esta es la parte más interesante de tu viaje.Y no tiene nada de bizarro.
Q lindo sos Juan, te adoro, como me gustaria estar haciendo ese viaje.
bella foto. besos desde la isla mas isla
Buenas fotos chapa!!! El "mete mano, saca cordero" me hizo acordar al campo jaja. Abrazo grande.
me alegra que hayas hecho posible el plan de laburar en una granja, hacia rato que lo tenías en mente.
Laburá duro que el disfrute viene de repente… te lo dice uno que de los tres que la pasaron.
El lugar tiene mucha pinta y algún día tendrás las pilas para dedicarte a la música.
Disfrutá. Un abrazo!
Genio!!!!!!
¡Gracias a todos, parte 2 en unos minutos!
[...] con la vida de montaña, hoy bajé al pueblo de nuevo. Estoy sentado en un café en Pula, 75km al sur de la granja, [...]