Coreano el 17

Hoy, por ser viernes, decidí darme algunos gustos. Un poco podrido ya de comer boludeces, sandwiches, fruta y yogur, salí a buscar un buen delivery chino para comer algo con más onda. Así, caminando, crucé el Grafton Bridge, pasé por al lado del viejo cementerio y doblé en la Queen St.

A pocos metros, tras pasar un par de puestos de kebabs poco tentadores, llegué al Il Mee Restaurant; un coreano chiquito y con pinta de barato. Miré para adentro y vi que estaba hasta la manija. Y no solo de coreanos; había unos cuántos occidentales también. Como nunca había comido coreano, me mandé.

Contento de haber encontrado el lugar adecuado, entré y me senté en la única mesita libre. Justo una mesa individual que me habían reservado, evidentemente.

Chusmeando un poco la carta con fotos poco comprendibles, borrosas, me decidí por el número 17, Jab Che Bab. “Pan fried noodles with beef and rice”, no puede fallar, pensé, “fried noodles, beef, rice, todo es familiar y encaja con lo que tengo ganas de comer”.

Al toque la mosa, simpática, me trajo la comida. Ahí me acordé que alguna vez había leído de la tradición coreana de servir mucha variedad de cosas “adjuntas” al plato principal, en bowlcitos y platitos. Lo mío resultó que consistía en el plato principal (los fideos con carne) y 8 platitos extra. Copado, era comida como para 2, y bastante barato por $10.

En los platitos se veían: brotes de soja, omelette cortado en tiritas, papas, caldo, dos ensaladas parecidas y condimentadas con algo muy rojo (pero muy), una ensalada de algo verde, arroz blanco y no me acuerdo qué más. El plato principal resultó ser de fideos de arroz, que fue una desilusión, pero bueh.

Empecé a atacar por todos lados a la mesa, y no sabés cómo me ensarté! La verdad, creo que todavía me queda muy lejos la cocina coreana, o debería haber investigado un poco más antes de elegir algo. Es probable que no haya entendido nada de lo que comí, pero tenía bastante poco gusto y lo poco que tenía me resultó demasiado extranjero.

Si fuera cabulero pensaría que estaba claro, que estos mismos coreanos que me habían guardado una mesita en el boliche lleno, no me iban a poner un plato con onda justo en el 17. La próxima serán los tailandeses o indios, y espero tener más suerte.

Lo que si, ahora quiero averiguar dónde se consiguen esos palitos chinos (o coreanos) de metal. Son los más cómodos que usé.

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